La nueva ministra del Gobierno del PSOE, Meritxell Batet: «No pensamos que un referéndum pueda resolver nada»

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Meritxell Batet, líder del PSC en el Congreso | Sara González

Entre la ilusión y el vértigo. Así describen los dirigentes socialistas como afrontan el reto que tienen por delante ahora que asumen el timón de España. Meritxell Batet (Barcelona, 1973), es la principal voz del PSC en el Congreso y resto para ver qué rol asumirá en la era de la presidencia de Pedro Sánchez. Minutos después del éxito de la moción de censura, dirigentes del resto de partidos la felicitan. Saludo especialmente larga con el líder de los comunes, Xavier Domènech, con quien tiene especialmente buena relación. La palabra de la nueva etapa que se abre es “consenso”. Los socialistas la repiten con insistencia. Y también lo hace Batet en esta entrevista con Nació Digital , en la que esboza los marcos del diálogo con Cataluña.

– ¿Cómo se garantiza la viabilidad de un gobierno de un partido que tiene sólo 85 diputados?

  • Tenemos una tradición de parlamentarismo en la que ha habido grandes mayorías, no siempre absolutas, pero esto se ha roto desde hace tiempo. Ahora gobierna la fuerza política que tiene capacidad para llegar a acuerdos con otros. Es verdad que 85 diputados son pocos, pero también lo son 134 para el PP, que hasta ahora ha estado gobernando. Por tanto, hay diálogo, voluntad de consenso, capacidad para flexibilizar las posiciones, no ser dogmático. Creo que esta es la etapa política que nos toca vivir ahora y también de ahora en adelante. No veo en un futuro cercano que esto cambie.

– Un diálogo que debemos entender que no debe ser cosmético y retórico, como el que en su día ofrecía el PP.

  • Era un diálogo inexistente, no ha habido un diálogo sincero ni de gobierno a gobierno. Ni siquiera en el Congreso con las diferentes fuerzas políticas. No ha habido voluntad para consensuar y llegar a acuerdos en la inmensa mayoría de temas. En cambio, las iniciativas socialistas con esta composición del Congreso han salido adelante prácticamente todas. Cada semana hemos presentado proposiciones de ley, mociones o proposiciones no de ley y eso quiere decir, por tanto, que somos capaces de sumar estas voluntades, tener este diálogo sincero con las fuerzas políticas con representación parlamentaria. Estoy segura de que todo este trabajo que hemos hecho desde la oposición ahora tendrá sus réditos, y podremos recoger frutos y consensos importantes que ya existen para sacar adelante leyes fundamentales que son de emergencia social.

“Estoy segura de que todo este trabajo que hemos hecho desde la oposición ahora tendrá sus réditos, y podremos recoger frutos y consensos importantes”

– Pedro Sánchez ha fijado objetivos como negociar los presupuestos del 2019, derogar la ley mordaza o recuperar la atención sanitaria para los inmigrantes. ¿Cuánto tiempo de legislatura se necesita para hacer todo esto y cómo se determinará el final de la legislatura?

  • ¿Quién marca el final de la legislatura es el presidente del gobierno. Él ha mostrado la voluntad de no agotarla y no llegar al 2020, pero sí de conseguir un mínimo de estabilidad institucional para hacer y poner en marcha medidas inmediatas que tienen consenso en la cámara y que están paralizadas porque el PP y Cs se ponían de acuerdo. Hay más de 40 leyes que han sido vetadas por el gobierno del PP y que no se han podido ni debatir. Todo esto se revertirá y hay un tiempo suficiente para sacar adelante leyes que nosotros, como partido, hemos impulsado, como la de vivienda. Estas urgencias y emergencias, sobre las que puede haber un consenso enorme, es imprescindible llevarlas a cabo. Tenemos que demostrar que se puede gobernar de otra manera y que es posible que esta recuperación económica que supuestamente estamos viviendo la noten los ciudadanos.

– Hace apenas 20 meses que Pedro Sánchez debía plegar de forma forzada. ¿Cómo describiría su trayectoria? 

  • Pedro Sánchez se enfrentó a un momento interno del partido muy complicado. Optó por la valentía y resistir. Y ganó unas primarias de forma muy nítida. Esto le reconoce todo el mundo. Esta fortaleza, la experiencia de todos estos callejones y dificultades, también te preparan mucho para momentos como el que vivimos ahora. Es un día de emoción, para celebrar y estar ilusionados, pero también sin perder de vista la inmensa responsabilidad de afrontar los retos que tenemos delante con humildad. Lo dijo la portavoz Margarita Robles y lo ha dicho el ya presidente Sánchez y creo que esta es la actitud que presidirá este nuevo gobierno, que es imprescindible para sacar adelante los retos que tenemos.

– En los últimos meses se ha evidenciado un Sánchez poliédrico: intentó gobernar con Ciudadanos en la investidura quiebra, se le vio después defendiendo la España plurinacional y que Cataluña es una nación y, últimamente, ondeando una reforma del código penal y endureciendo el discurso contra Cataluña. Cuál Pedro Sánchez veremos ahora?

  • Creo que es el mismo Pedro Sánchez y no creo que sea contradictorio. Este país necesita grandes consensos y eso significa ponerse de acuerdo con fuerzas políticas que piensan muy diferente. Esto incluye el PP y Ciutadans. Y Unidos Podemos, que en este caso los hemos tenido junto, y el resto de formaciones. Al final, las grandes soluciones políticas, si no vienen de la mano del consenso, es muy difícil que salgan bien. Creo que esta visión sigue existiendo y estando presente. La apuesta por la política en el problema con Cataluña y la crisis territorial no la hemos abandonado. Lo decimos desde hace muchos años, criticando precisamente que el gobierno del PP lo haya dejado de lado totalmente. Primero negaba el problema, luego decidió que el problema sólo se debía combatir por la vía judicial. Esto en parte también nos ha llevado hasta donde hemos llegado.

– ¿En qué términos se producirá, sin embargo, este “consenso” y esta “solución política”? 

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  • Pensamos que el problema es político y que las soluciones que se deben ofrecer son políticas. Esta es la voluntad. Evidentemente, este diálogo irá acompañado del cumplimiento de la ley y el respeto al marco constitucional y estatutario, porque no entendemos una democracia que no pase por el respeto a la ley. Todos somos poliédricos de alguna manera. Por lo tanto, la suma de todas las piezas configura una oportunidad en el cambio de gobierno para tener una aproximación a la crisis territorial desde una perspectiva totalmente diferente.

– Una de las primeras estaciones de este nuevo gobierno se llama 155, porque este sábado han tomado posesión los consejeros del Gobierno Torra. ¿Qué hará el PSOE de diferente que no haya hecho el PP con Cataluña más allá del diálogo.

  • El 155 se levantará automáticamente porque, de hecho, ya estaba en manos del señor Torra levantarlo. Una vez se ha producido los nombramientos, desaparece. Y espero que no se dé ningún tipo de circunstancia en que se tenga que volver a aplicar. No se me pasa ni por la cabeza. Yo lo que espero es que las instituciones catalanas queden preservadas, que las instituciones de autogobierno recuperen las plenas competencias para dignificar la institucionalidad catalana, que ha sufrido mucho todos estos meses. La presidencia de la Generalitat y la Generalitat en su conjunto y el Parlamento, que también fue dañado y duramente atacado los días 6 y 7 de septiembre del año pasado. Creo que esta etapa ha pasado y se abre una ventana de oportunidad. El gobierno de España y su presidente a la cabeza llega con la mejores de las voluntades, la mano extendida,

“Todo lo referente al poder judicial, difícilmente pueden incidir el poder ejecutivo y el legislativo”

– Esta ventana de oportunidad incluye pedir a la Fiscalía que retire las acusaciones sobre los dirigentes independentistas o que haya un acercamiento de los presos?

  • Hemos dicho con toda claridad, siempre que hemos tenido ocasión, que un gobierno tiene unas competencias pero no lo puede hacer todo porque vivimos en una democracia en la que hay separación de poderes. Todo lo que haga referencia al poder judicial, difícilmente pueden incidir el poder ejecutivo y el legislativo. Y ya me gusta que sea así porque nos da garantías. Ahora bien, podemos hablar del documento del Círculo de Economía, de los puntos que pusieron sobre la mesa los anteriores presidentes de la Generalitat, como son los 45 de Puigdemont o los 23 de Mas. También hablar seriamente y en profundidad de cuáles son los desencuentros y los problemas de fondo, de cómo lo podemos afrontar, de cómo reflexionar sobre nuestro modelo territorial para que haya este sentimiento de reconocimiento del máximo de ciudadanos del Estado. Nosotros queremos construir un proyecto común del que todos nos podamos sentir parte y orgullosos del proyecto común. Esta voluntad estará.


– Pero el gobierno sí tiene facultades para poder decir a Fiscalía que rebaje la tensión con peticiones como las que le he planteado.

  • Las competencias tampoco son exactamente de la Fiscalía. Seguro que hay cosas que hacer y se deberán explorar cuáles son las capacidad y hasta dónde se puede llegar. Lo que es indudable es que hay procedimientos judiciales abiertos y continuarán su carril que, como decía, poco puede incidir el gobierno español.

– Lo que sí está claro es que el gobierno tiene la capacidad de levantar la intervención de las finanzas de la Generalitat. Habrá voluntad en este sentido? 

  • Sí. De hecho, ha habido dejadez del gobierno del PP, que en vez de pactar un mueve de la financiación ha mantenido que las comunidades autónomas tiren del FLA sine die. Todas las comunidades deben rendir cuentas. Y es lógico, porque cuando tú tienes un créditos de la Unión Europea, lógicamente esta te pide explicaciones y que pases el control de las cuentas. Creo que es bueno que el control que se aplique en Cataluña sea el mismo que se hace en todas las comunidades autónomas. De alguna manera, ahora se está viviendo una excepción porque Cataluña está sometida a un mayor control respecto al resto de comunidades. Creo que si el Gobierno tiene la voluntad de cumplir la ley y no volver a explorar vías que sabemos que terminan en fracaso sería bueno que Cataluña estuviera sometida a los mismos controles que cualquier territorio que se ha acogido a esta forma de financiación excepcional y que ya dura demasiados años.

– Da por descartado que en esta negociación con Cataluña se ponga sobre la mesa un referéndum pactado para escoger la relación que los catalanes quieren tener con España?

  • Nuestra posición siempre ha sido clarísima. Nosotros no pensamos que un referéndum pueda resolver nada. De hecho, hemos vivido dos referéndums, aunque no hayan sido reconocidos y aunque hayan sido ilegales. Y lo único que han provocado es abocarnos como sociedad a una mayor confrontación ya problemas de convivencia dentro de Cataluña. Para mí eso es muy preocupante y creo que debería ser uno de los objetivos principales, precisamente, que debería combatir el Gobierno de la Generalidad. Un referéndum al final es intentar ganar o desempatar algo que sabemos que está muy igualada. Debemos abordar el problema y el análisis mucho más de fondo y buscar grandes consensos, no buscar desempatar.


“Nadie mínimamente consciente de cómo está el país y de los retos que tenemos por delante puede ser feliz sin sentir el peso de responsabilidad en los hombros”

– Bueno, se podría incorporar una tercera respuesta y que no fuera binario.

  • No soy partidaria de resolver los grandes retos con preguntas. Al final, una pregunta se resuelve en un momento, en un minuto, en una votación. Nunca podrás preguntar todo lo que toda la ciudadanía se sienta representada. Somos heterogéneos, todos, por mucho que se nos quiera encasillar en bloques o en partidos. Somos heterogeneidad. Y los partidos políticos tenemos la responsabilidad de canalizar esta heterogeneidad. Y esto significa dialogar y llegar a estos grandes acuerdos y grandes consensos y que representen al 80 o el 90 o el 100% de ciudadanos. Todo el mundo quedará insatisfecho, seguramente, y esto querrá decir que es un buen acuerdo. Creo que la democracia es confrontación en determinados momentos, es contrastar posiciones ideológicamente diferenciadas, pero para las grandes cuestiones de país democracia es también consenso.

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