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La pedanía en Murcia que vota a Alianza Popular: “Muchos aquí siguen acordándose del partido que fundó Fraga”

“Los mejores, los de Alianza Popular sin duda eran los mejores”. Jerónima, que pasa las horas sentada buscando los rayos de sol en el umbral de su casa, lo tiene claro. A falta de Alianza Popular, se queda “con los del PP, pero ya no es lo mismo”. A sus más de 80 años, la mujer rememora un pasado político “mucho mejor que el actual” y a pesar de que ya tiene poca movilidad, el domingo irá a votar, “sé que es importante”.

A Yéchar, una pequeña pedanía agrícola y ganadera de Mula (Región de Murcia), se le ha vinculado tradicionalmente con las opciones políticas de derechas. “Muchos aquí siguen acordándose del partido que fundó Fraga; eran mucho más serios, aunque yo de política no sé mucho”, sigue afable Jerónima. “Los partidos de izquierdas no dan tantas ayudas para el cuidado de la tierra y los animales”. Dos de las actividades que dan de comer a la localidad, rodeada de albaricoqueros que colorean sus campos con el rojizo de sus ramas.

“¿Vienes por Alianza Popular?”, preguntaban algunos vecinos las pasadas elecciones a una de las encargadas de repartir propaganda electoral de Unidas Podemos. La formación de izquierdas tiene representación en Yéchar, cuenta la dependienta de la carnicería: “Últimamente han venido algunas familias jóvenes, con niños, y se respira otro ambiente”.

Algunos de esos jóvenes probablemente ya no tengan registrado en su memoria al partido que sí recuerda Jerónima. Alianza Popular daba nombre el 9 de octubre de 1976 a una agrupación que aglutinaba a siete formaciones de siete ex ministros de Francisco Franco, quien había fallecido el año anterior. En 1989 se transformó en el actual Partido Popular. Manuel Fraga, con su Reforma Democrática, o Laureano López Rodó, de Acción Regional, eran dos de sus fundadores.

En Yéchar, cuenta un vecino de toda la vida, ya había votantes de Vox cuando nadie los conocía. “Pero a pesar de la nostalgia, en las ultimas municipales ganó el partido socialista; hacía mucho que eso no pasaba, unos 20 años”.

La Catedral es el bar más grande de Yéchar, pero la ‘parroquia’ en la que se reúnen los hombres de esta pedanía de Mula todas las mañanas es la cafetería Cervantes, cuyas paredes son testigo todos los días de una partida de dominó tras otra. Son las once de la mañana y los más puntuales ya van tomando posiciones.

Es miércoles, día de mercado. Solo dos puestos ocupan una de las calles de la pequeña pedanía, uno de frutas y verduras y otro de artículos de cuero y artesanía. “Más que suficientes, somos muy poquitos habitantes en el pueblo”, cuenta una vecina que se ha acercado a reponer la despensa. No llegan a medio millar.

La pedanía de Yéchar (Mula)

La pedanía de Yéchar (Mula)

“Hace unos años éramos algo más de mil, pero lo han hecho tan mal los políticos que Yéchar se está despoblando; en las últimas décadas hemos perdido 500 vecinos”, cuenta Donato, panadero ya jubilado, en el Cervantes antes de su partida diaria. “Desde la democracia los sucesivos ayuntamientos no han hecho nada por nosotros; pagamos los mismos impuestos que todos los demás pero no tenemos prácticamente servicios”.

“Aquí no vienen ni los ocupas”

“Ahora el pan lo traen desde Mula todas las mañanas, en la furgoneta”, cuenta Donato, mientras insiste en la huida de muchos jóvenes a otras zonas con más futuro. “La gente se va, la mitad de las casas del pueblo están cerradas”, como las dos panaderías que hubo hasta hace unos años. “Aquí no vienen ni los ocupas”, bromea Ángel, el único del grupo que no se ha jubilado todavía “porque en la ganadería se trabaja todos los días, de lunes a lunes, y es difícil retirarse”.

Aunque sí que cuentan con una pequeña escuela rural que abre sus puertas para unas pocas decenas de niños y un consultorio médico con los servicios mínimos, además de un pequeño supermercado.

En las pasadas elecciones de abril, “no pudimos votar hasta la 13.00 porque en el colegio electoral no había suficientes papeletas”, recuerda Francisco Ruiz, alcalde pedáneo de Yéchar de 2007 a 2011, año en el que tomó el relevo su hijo. Ellos dos han sido de los pocos socialistas con este cargo en la localidad. Francisco, sin embargo, asegura que “siempre me he sentido muy bien acogido y respetado entre mis vecinos porque en los pueblos es donde el político hace política de verdad, por su gente; y a mi hijo le hacen mucho caso”.

“Aquí, en general, son más de derechas”, dice sonriendo a sus compañeros, entre los que hay de todas las opciones políticas y que ficha en mano no tienen muchas ganas de meterse en debates electorales. Enumera, por ejemplo, a Perico ‘Sartén’, que fue alcalde por el PP durante más de 25 años, y más atrás al ‘Cuti’, que lo fue por Alianza Popular.

A Juan, que fue pastor en su adolescencia, nos lo encontramos dando un paseo por el pueblo. También se queja de que “los políticos nos tienen un poco abandonados”. Dice que “ahora lo que pasa es que hay demasiadas opciones, por eso el voto está tan repartido”.

Hablamos con él en la calle Ortega y Rubio, el mismo nombre que lleva un instituto de secundaria en Mula y el colegio rural de la pedanía de la Puebla de Mula, a unos pocos kilómetros de donde nos encontramos. De allí era Juan Ortega y Rubio, bisabuelo de Javier Ortega Smith, secretario general de Vox., según constata el árbol genealógico del que se le ha hecho entrega esta semana.

Juan Ortega Rubio nació en la Puebla de Mula en 1845 y fue catedrático de Historia Universal en la Universidad de Valladolid y más tarde en la Universidad Central de Madrid, donde falleció en 1921.

Preguntado por Vox, y antes de enfilar el camino de vuelta hacia su casa, Juan se desmarca de “los extremos”. “No me gustan los extremos, ni de unos ni de otros; aquí en el pueblo, hoy en día, hay de todo”.

La aparente tranquilidad de Yéchar se vio sacudida el pasado mes de abril, cuando una reyerta por asuntos de droga cogió por sorpresa a todos sus habitantes. Dos marroquíes y un español fueron detenidos por asesinar a tiros a uno de los habitantes de la localidad. Desde entonces, “los ánimos están revueltos y hay quien mira peor al extranjero”, cuenta un vecino que prefiere no ser identificado.

Los extranjeros representan el 14,1 por ciento de la población total de la Región de Murcia, por encima de la media nacional, que está en el 10,7 por ciento.

“En España hay mucho paro, ¿verdad?, ¿por qué vienen entonces tantos inmigrantes, muchos no trabajan y terminan delinquiendo”, se queja uno de los parroquianos reunidos ante el dominó, aunque los demás le animan a que se tranquilice “porque en todas las casas hay de todo; no se puede criminalizar a todo un colectivo”. Siguen moviendo ficha. Alrededor del dominó no importan los colores políticos.

https://www.eldiario.es/murcia/politica/Vienes-Alianza-Popular_0_960654439.html

eldiario.es

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