Juicio Alsasua: el dueño y la camarera niegan que dentro se produjera una agresión. El dueño del bar recibe amenazas y reservas a nombre de Franco

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El juicio por la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua (Navarra) en octubre de 2016 afronta su tercera sesión con los testimonios de varios testitgos, entre ellos, el dueño del bar Koxka y dos policías forales que acudieron al lugar de los hechos. En las dos primeras sesiones han declarado los ocho acusados, que negaron haber participado en el ataque, y las víctimas, que describieron un “calvario de golpes, patadas y puñetazos” y dijeron que habían temido por su vida. El Ministerio Público pide para los jóvenes entre 12 y 62 años de cárcel. A siete de ellos les achaca cuatro delitos de lesiones terroristas y, a la única acusada, amenazas terroristas.

La primera en declarar fue una camarera del bar Koxka, N.N.  Ha afirmado que dentro del bar no se produjo ningún altercado el día de los hechos. Concretamente, no asegura que no percibió “un pasillo de personas” que pegaban a otras, como le ha preguntado una de las defensas.

La camarera dice que en la zona en la que las víctimas dijeron haber sido agredidas con más profusión, entre las dos puertas de entrada del bar, caben como máximo diez personas, y no 25 o 30, como manifestaron las víctimas. Explica que el teniente y su novia eran clientes habituales y que eran personas “muy educadas”.

La joven ha aceptado declarar como una testigo normal y no como una testigo protegida, como declararon ayer las novias de los agentes (detrás de un biombo). El fiscal y las acusaciones apenas le han hecho preguntas. La testigo asevera que sí llegó a ver fuera del bar al sargento enzarzándose con otras personas y confirma que Jokin Unamuno fue detenido. Se enteró de lo que ocurrió, añade, por su jefe. Sitúa a Ohian Arnaz dentro del bar; por el contrario, dice que Adur Ramírez o Jon Ander Cob no estaban.

Cuenta que cuando hay peleas en el bar, bajan la música y encienden las luces. Pero añade que aquella noche no tuvieron que hacerlo porque ella, personalmente, no vio “nada”. “Yo me enteré a finales de agosto de que ese chico (el teniente) era guardia civil”, relata; también dice que ese día las víctimas estaban tranquilas, “de fiesta”.

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Por su parte, el dueño del bar Koxka, J.M. También rehúsó declarar como testigo protegido.

Explica que ese día no trabajó por la noche en el bar, aunque sí estuvo allí y al final de la jornada hizo la caja. Asegura que no vio ningún tipo de agresión en el bar y que se enteró de lo que ocurrió cuando salió fuera y se iba a casa. Vio fuera al teniente, en el suelo, e intentó levantarlo y le dio su chaqueta; su novia le insultó, explica.

“Usted dijo en su día que Ainara (Urquijo) fue la que le dijo que hubo una pelea”, dice el fiscal. Él lo niega y dice que fue él el que alertó a la joven. El fiscal aprecia contradicción. Le enseñan los folios de su declaración y él niega que sea suya, “esto no lo he firmado yo, esto no es mio”.

Exitse confusión sobre si la declaración que le mostraron era suya, ya que el testigo afirma que ni siquiera declaró ese día. “Yo dije que no era premeditado”. El testigo dijo que hasta las 4.20 horas no llegó a su bar y que estuvo dentro unos 20 minutos. Sitúa a Ohian Arnaz dentro del bar.”Si yo hubiera percibido cualquier cosa rara, soy el primero que salgo a decir algo”, dijo el dueño del Koxka. Algunos de los acusados son clientes habituales, pero dice que después de los hechos no hablado de lo que ocurrió con ellos.

El testigo dice que ha recibido amenazas a raíz de estos hechos, porque su bar ha salido “en la tele”. “Me han llamado para hacer reservas a nombre de Franco”. También dijo desconocer si los padres de María José han recibido también amenazas, “no los conozco físicamente”, apunta.

El dueño del bar también explicó que no vio a Adur Ramírez en toda la noche. Las víctimas declararon lo contrario. Tampoco vio a Aratz Urriozola y a Iñaki Abad, dice. Explica que en el hueco entre las dos puertas del bar solo caben “ocho o nueve” personas; y que cuando él llegó al bar había en el bar unas 35 o 40 personas.

eldiario.es

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